PASIONES QUE MATAN

Hay pasiones desordenadas dentro de cada uno de nosotros, que combaten por dominar nuestra vida y llevarnos a causar pleitos y guerras.  Dios nos ama celosamente y nos enseña a través de su Palabra, la Biblia, la forma de vencer estas: PASIONES QUE MATAN.
En el interior de toda persona, sin excepción, se libra una verdadera batalla entre lo bueno y lo malo.   El Apóstol Pablo tenía este problema.  En una carta dirigida a los romanos escribe:
Yo sé que mis deseos egoístas no me permiten hacer lo bueno, pues aunque quiero hacerlo, no puedo hacerlo. En vez de lo bueno que quiero hacer, hago lo malo que no quiero hacer.   (Romanos 7:18-19)
Como es lógico estas pasiones afectan todas las áreas del quehacer humano: las relaciones en el trabajo, en la iglesia, y sobre todo, en el hogar.
¿De dónde vienen las guerras y las peleas entre ustedes? Pues de los malos deseos que siempre están luchando en su interior. ¡Pues porque no saben dominar su egoísmo y su maldad! Son tan envidiosos que quisieran tenerlo todo, y cuando no lo pueden conseguir, son capaces hasta de pelear, matar y promover la guerra.
Estas pasiones como la envidia, el egoísmo, la ansiedad desmedida por tener o ser reconocido, pueden destruir la relación matrimonial y convertir el hogar en un infierno privado donde los integrantes entrenan sus mejores armas de destrucción emocional.
El egoísmo impide ver más allá de nuestros intereses y necesidades.  Impide ver los méritos de la pareja.  Impide desarrollar esta cualidad tan importante para el matrimonio que es valorar al cónyuge
Valorar a la pareja es CREER en ella.
Los hijos, el esposo, la esposa; se dan cuenta si usted cree o no en ellos.
Cuando ellos ven que usted cree en ellos.  Les hace saber que usted cree en sus capacidades y valores, ellos van a responder mejor.
Valorar a nuestra pareja es descubrir y realzar lo que es importante para ellos
Esto es más que apreciarla. Es escuchar para descubrir sus temas y sus pasatiempos favoritos.  Es compartir sus momentos más importantes o sus crisis más profundas.  Esto crea una fuerte conexión. Y hace posible:
Ayudarles a mejorar sus habilidades y actitudes.
Realzar sus méritos, sus talentos, sus dones sin afectar su singularidad y su individualidad
Alguien que exalta el valor de su pareja, es capaz de llevar el matrimonio a otro nivel.
Muchas personas viven solo para dar una buena impresión a los demás o para satisfacerse a sí mismas.  Eso es egoísmo
Aprendamos a creer en la pareja.
Preocupémonos de lo que es importante para ellos.  Es importante cultivar el hábito de pensar y hablar de los intereses de nuestra familia
Cuando un hermano reconoce con generosidad los méritos de su pareja, añade valor a los suyos.
Convertirse en una persona que valora a su cónyuge no es siempre fácil.  Se necesita seguridad personal para reconocer los valores de los demás.
En la lección anterior hablamos de las pasiones que pueden matar el matrimonio y mencionamos como una de ellas el egoísmo.  Dijimos que el egoísmo nos impide valorar a nuestra pareja.  Y esa falta de valoración de la pareja,  puede producir la muerte de la relación matrimonial.
El día de hoy hablaremos de otro problema matrimonial que puede producir el egoísmo y es la DESCONFIANZA
La desconfianza destruye la autoestima, produce inseguridad, celos.  Pone a la pareja a la defensiva.  En pocas palabras la desconfianza pone al hogar en estado de guerra.
No hay nada mejor para el matrimonio que una pareja en la que se pueda confiar. 
Es un asunto de vida o muerte, es el requisito indispensable para el éxito del matrimonio.
 ¿Sabe usted cuales son las personas en las que puede confiar? ¡Claro que lo sabe!  Sabe cuales son confiables y cuales no.
Una persona confiable es una persona que tiene motivos puros
¿Cuál es el motivo por el que usted se caso?  ¿Cuál es su motivación para permanecer en el hogar?
Según algunos matrimonios que he aconsejado, las razones para permanecer en el hogar son los hijos, el dinero, el qué dirán.  Pero a la verdad ninguno de ellos es un motivo correcto para permanecer en el matrimonio.
“Yo me casé para ser feliz” han dicho otros.  Tampoco es el motivo correcto.  Cuando la pareja descubre que el motivo por el que esta con ella o el no es precisamente ella o el; la sombra de la desconfianza empieza a rondar por los corredores del matrimonio.
Una persona confiable es una persona que asume sus responsabilidades
En el caso de los esposos:
Que provee para la casa
Que sabe asumir su rol de autoridad en la casa
Que es ejemplo para sus hijos
Que ama a su mujer
Que sabe dar honor a la esposa
Es algo que debemos enseñar a nuestros hijos desde muy temprano.
Los motivos puros nos indican por qué una persona es confiable, la responsabilidad nos indica que una persona quiere ser confiable.
La desconfianza produce un ambiente de inseguridad en el hogar y ello trae como consecuencia algunas actitudes como los celos o el constante vigilar.  Cuando no hay confianza el hogar se vuelve una trinchera en terreno enemigo.
Una persona confiable es una persona que sabe tomar decisiones
Las buenas decisiones tienen que ver con la oportunidad con el consenso y las prioridades.
Una persona confiable es una persona consistente
Uno sabe que estará allí en los momentos de crisis así como en los momentos de gloria. 
No es solo habilidad, sino profundidad de carácter.  Un carácter que le obliga a seguir adelante sin importar lo cansado, distraído o abrumado que esté.
Una persona de principios, estable, firme.  Alguien para quien el SI es SI.  Y el NO es No.
En la lección anterior hablamos de las pasiones que pueden matar el matrimonio y mencionamos como una de ellas el egoísmo.  Dijimos que el egoísmo nos impide valorar a nuestra pareja.  Y esa falta de valoración de la pareja,  puede producir la muerte de la relación matrimonial.  Luego hablamos de la desconfianza y de cómo esta desconfianza puede producir un ambiente de inseguridad. 
Hoy trataremos de algo que es la base del matrimonio y que puede destruir definitivamente cualquier tipo de egoísmo que las circunstancias hayan puesto en nuestro corazón.
Es el requisito indispensable para triunfar en el matrimonio.  Es el COMPROMISO.
Un hogar feliz es un hogar donde sus miembros son hombres y mujeres comprometidos.
Jesús fue un hombre que se comprometió con la humanidad hasta dar su propia vida por ella.  Dejándonos ejemplo para que nosotros también lo hagamos así.
El matrimonio exige despojarnos, humillarnos, servir hasta que nuestra vida sea derramada en sacrificio. 
La gente común comprometida puede hacer un impacto extraordinario en su mundo.
En el momento en que uno se compromete, Dios también comienza a moverse.  Muchas cosas suceden para ayudar que de otra manera jamás hubieran ocurrido.  Todo tiene que ver con una decisión, la decisión de comprometerse.

El compromiso no es cuestión de emociones
No es probar para ver cuan bien me siento. Es una obligación contraída el día que decidimos unirnos en matrimonio
Las emociones humanas suben y bajan todo el tiempo pero el compromiso tiene que ser roca sólida.
En este mundo marcado por el hedonismo, donde todos buscan su propia comodidad y emoción; deberíamos ser personas diferentes.  Personas sólidas que saben honrar sus compromisos aún con la vida misma.
Por lo general los matrimonios llegan a su disolución porque no están férreamente comprometidos y no pueden superar las dificultades o las adversidades.  Solo quieren lo bueno de las cosas, pero no los sacrificios.
Las personas comprometidas no se rinden fácilmente.

El éxito matrimonial no depende de habilidades o talentos sino de compromiso
¿Conoce a personas muy talentosas que han fracasado en el matrimonio? ¿Conoce a personas, aparentemente sin ningún talento, pero que han tenido éxito?  Casi siempre esto se debe, precisamente, al compromiso.
No necesitamos más fuerza o más habilidad o mejores oportunidades. Lo que necesitamos es usar lo que tenemos

El compromiso es  resultado de una decisión, no de las circunstancias
Cuando llega el momento de actuar, el compromiso es siempre asunto de decisión.
Mire atrás e identifique el momento en que se produjo el cambio más significativo en su vida.  Ese cambio se dio gracias a la disposición en su interior.  Las circunstancias a su alrededor ayudaron, quizás hasta lo obligaron, pero la decisión fue suya.

¿Cuán importante es el compromiso para usted?
¿Es usted una de esas personas que valora la lealtad y seguir con algo hasta terminarlo? ¿Acostumbra pararse firme cuando las cosas van mal? ¿O tiende a comprometerse y luego quitarse?
¿Cuán comprometido está usted con su matrimonio? ¿Es su respaldo sólido? ¿Es su dedicación innegable?
Si se encuentra decidiendo si se va o se queda cada vez que enfrenta una situación de conflicto, entonces necesita comprometerse más de lo que lo está.

Si quiere mejorar su nivel de compromiso:
Piense ¿Qué es lo más importante en su vida? O ¿Cuál es el valor más trascendental para usted?

Arriésguese
Comprometerse implica riesgos. Usted puede fallar. Su pareja puede fallar también. Es posible que descubra que alcanzar sus metas no le proporcionó los resultados deseados. Pero de todas maneras, corra el riesgo y comprométase.
Rodéese de personas comprometidas. 
El ejemplo de un hogar comprometido nos puede dejar grandes enseñanzas.

Queme las naves de regreso.
Olvídese del sí condicionante.  Esto es lo que tiene y le va a durar para toda la vida.  No hay vuelta atrás.
Ha sido un placer compartir con ustedes algunas de las enseñanzas de esta serie que he titulado PASIONES QUE MATAN aunque en realidad hemos tratado de actitudes que contrarrestan estas pasiones como la valoración del cónyuge, la confianza y el compromiso.  No es todo lo que se puede decir de este tema, espero que lo tratado sea de bendición para sus vidas.
El día de hoy hablaremos sobre otra cualidad que es trascendental para el matrimonio y el hogar.  Esta es una cualidad que puede evitarnos un sinfín de sufrimientos.  Es el ser COMUNICATIVO
El orgullo es una pasión que puede destruir el hogar.  El ser comunicativo es el antídoto.
No se puede tener un buen matrimonio si no se logra mantener una buena comunicación entre los miembros.

Sin comunicación no hay nada.
Todo lo que hacemos comunica. Comunicamos con nuestro cuerpo a través de gestos o movimientos.  Comunicamos con nuestras actitudes y nuestras acciones.  Nuestra voz solo comunica un 7%. 
Una palabra oportuna es ungüento para el alma.
¿Qué está comunicando usted en este mismo momento? 

¿Está abriendo su corazón a su esposo o esposa?
Uno de los problemas más graves en el matrimonio es la tendencia al aislamiento.  El síndrome del puerco espín
Mientras más se conocen: sus metas, sus sueños, sus frustraciones, más entendimiento habrá. Y seremos más cuidadosos con aquellas cosas que son importantes para la pareja.

¿Está facilitando la comunicación de su pareja hacia usted?
La mayoría de los problemas de comunicación pueden resolverse con proximidad.  Acérquese a su cónyuge, muéstrese abierto.  Hágale saber que no le va a juzgar.  Propóngase comprensivo a sus intereses.
Jamás se le ocurra ridiculizar lo que ella o el le confiese.
Abra un espacio en el que puedan confrontar los temas de mayor dificultad.  Ese momento cuando pueden exponer los asuntos más calientes sin temor a quemarse.

¿Es usted franco cuando se comunica con su pareja?
¿Cuánto tiempo dura su ley del hielo?
No deje que se vuelva a poner el sol sobre su enojo.  Hay formas de reconciliarse. 
"Si se enojan, no pequen." No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, (Efesios 4:26)
Lo único que puede impedir que se entable el dialogo nuevamente es el orgullo.
Una de las mejores herramientas que he usado en la consejería matrimonial es el papel. 

¡Cuando no pueda comunicarlo, escríbalo!
Mientras más difícil se hace la comunicación, más importante es que sea lo más clara y sencilla. A menudo eso requiere que las cosas se pongan por escrito. No es accidente que
La mayoría de los matrimonios hagan votos, los equipos deportivos tengan reglamentos y los socios hagan contratos.
Si usted acostumbra guardarse las cosas en lugar de decirlas, propóngase cumplir con la regla de las veinticuatro horas.
No se puede conquistar lo que no se puede confrontar
Cuando descubra algo irregular en relación con su matrimonio, use la primera oportunidad razonable para tocar el punto. Invite a su pareja a hacer lo mismo.
No puede haber un matrimonio unido, si no hay buena comunicación.